El papel y la forma de operar de los denominados gigantes tecnólogicos vuelve a encontrarse bajo el foco de la UE. La Autoridad de la Competencia de Francia ha impuesto este lunes a Google una sanción de 220 millones de euros por abusar de su posición dominante en el mercado de la publicidad online. De esta forma, el país galo profundiza en el castigo a las prácticas de la compañía estadounidense que hace unas semanas también recibió una sanción similar en Italia por valor de 100 millones de euros.
La empresa liderada por Sundai Pichae no ha esquivado su responsabilidad y ha aceptado el castigo, a diferencia de otras ocasiones, comprometiéndose además a implementar cambios en el funcionamiento de su servicio de publicidad para que tiene en los servidores publicitarios para editores de páginas webs y aplicaciones móviles, puntos que en este caso le han permitido dar mayor visibilidad y trato preferente a sus propias tecnologías de la marca Google Ad Manager.
En concreto, se ha reforzado el papel del servidor publicitario DPF a través del cual los editores ponen a la venta sus espacios publicitarios, como el de la plataforma AdX que organiza la subasta de esos espacios.